lunes, 27 de junio de 2016

Un logotipo. Como lo hago?



Una de las cosas que amo de mi trabajo es que me lleva por lugares todo el tiempo diferentes y desconocidos. Un día puedo pasarlo dibujando alegremente, dejándome llevar por esa actividad que amo y al siguiente estar construyendo un logotipo, en un proceso que (para mi) es súper mental, minucioso y técnico. En ese camino descubro nuevos mundos, imágenes y formas, y siento que aprendo y me nutro. Y con cada trabajo, además de entregar un poquito de mi, me llevo y sumo.

Hacer un "logo" es una a aventura, aunque suene un poco nerd. Yo encaro cada proceso metiéndome mucho en dos instancias que para mi son dos caras de la moneda. La primer cara es lo que se me pide hacer, mediante los cuestionarios que le pido responder al cliente y la info que me dan. Lo que el logotipo necesita ser, según un análisis exhaustivo de todo esto y nuestro saber. Como diseñadores siempre queremos quedarnos con el resultado que nos da esto...pero no.

No se olviden que las marcas tienen sus dueños. Ellos son la llave, son quienes mas la conocen, quienes mejor pueden "contarla", y generalmente, llegan a nosotros con un cierto análisis (muy valioso) de lo que ya hay, de la competencia. Y también cargados de un gran cúmulo de ideas preconcebidas, de "gustos", de preferencias, de colores, de formas, de "letras", de lo que si, de lo que no.

Así es como el "logo" surgirá, con la suma de ese otro aspecto esencial: dilucidar lo que el cliente tiene en mente, y poder conjugarlo con lo que esa identificación está llamada a ser.

Generalmente es una tarea compleja lograr una unión entre estos dos mundos: lo que el logotipo debiera ser, para explotar al máximo en su potencial, y lo que el cliente desea. Porque hay cierta ingenuidad de parte del diseñador en pensar que podemos separar una marca de la mente de quien la crea, de quien la ha imaginado y soñado...

Por eso, creo que es en esta danza donde todo ocurre, (como lo conversé hoy mismo con este cliente) en ese ida y vuelta, en ese tráfico de ideas, que el logotipo, o isologotipo se va encontrando a si mismo, va floreciendo en sus posibilidades.

Así vivo yo los procesos.
Oh, bueno, quien dijo que el trabajo creativo no era atormentado, con tantas ideas a veces uno no puede dormir... Quien puede imaginarse que tras una simple palabra acompañada de un gráfico,  pueda dar lugar a tantos procesos durante su período de creación. Pero bueno, es hermoso, y siempre estaremos expectantes ante la idea de haberlo conseguido, de haber hecho un buen trabajo, de haberle otorgado a esa marca una entidad duradera y sólida. Solo el tiempo puede decirlo. (y un poquito también nuestros ex clientes).


Este fue el trabajo que inspiró este posteo








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